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Mensaje por Tsukino Sato el Lun Jul 04, 2016 8:21 pm

Summer's Homework

Hace unos años atrás:

El autobús avanzaba a un ritmo lento. El sol se mostraba en todo su esplendor en lo alto del cielo, imponente con sus rayos de luz que ni la más nube temeraria podría detener su avance sobre la tierra. Se podía apreciar el calor externo debido al efecto de ondas que se repartía por toda la carretera, aunque en el interior del vehículo no es que fuese muy distinto. Varios grupos de jóvenes alumnos de la academia del CCG viajaban hasta una de las zonas alejadas de Tokyo, bastante remotas donde la naturaleza campaba a sus anchas y el ser humano era uno con la vegetación. Sato, por aquel entonces, estaba un poco obeso en comparación con el físico del presente, además de tener el cabello más corto, teniendo siempre visible sus ojos a la perfección. Vestía con unos vaqueros cortos, una camisa que le quedaba un tanto pequeña y con el cuello abierto, además de llevar una mochila repleta de material innecesario sobre sus pies. Estaba sentado solo, en uno de los asientos por la mitad del autobús. Podía escuchar a sus compañeros murmurar cosas en contra de su persona, que si era un imbécil que se dejaba copiar en los exámenes o que no le faltaba a casi nadie de la misma por hacer sus deberes. Era la comidilla de turno para la mayoría de los estudiantes que a futuro se volverían protectores de la humanidad. El pelirrojo frunció el ceño, desviando la mirada hacia la ventanilla. No hacía más que repetirse el motivo por el que les ayudaba incluso recibiendo ese trato: no quería ser popular.

Tras llegar al destino, recogió la mochila y se la cargó únicamente en el hombro derecho, dejando una de las asas sin utilizar y colgando por el lateral izquierdo, mas no era visible debido a su cuerpo corpulento. El calor era real, sintiendo cómo la ropa se le pegaba al cuerpo y en su rostro se pintaba una mueca que reflejaba la molestia que empezaba a sentir por todo su ser. Varios de los maestros comenzaron a nombrar a los alumnos y a ordenar que se pusieran en fila india, preparándose para desplazar a las jóvenes pero prometedoras estrellas a alcanzar el verdadero destino, pues parecía que se detuvieron en mitad de la nada. Tras unos minutos caminando, llegaron hasta lo que parecía ser una cabaña bastante grande, incluyendo piscina y todo tipo de lujos veraniegos, logrando que la mayoría de los estudiantes soltasen un esbozo de felicidad y sorpresa. Sin embargo, el plan no era empezar las vacaciones meses antes de lo establecido, pues tenían varios exámenes pendientes y tan solo era el primer año, por lo que debían de ponerse las pilas y aprovechar el tiempo al máximo. Se reagruparon, aunque esta vez formando un rectángulo que se extendía hacia atrás. A través de dos profesores bastante curtidos físicamente y con algunas cicatrices repartidas por sus rostros, fueron entregando distintas bandanas, de solo dos colores... azules y rojas.

- Esto... señor, ¿Qué se supone que haremos con todo esto? - Ya habían varios alumnos que también preguntaron lo mismo, pero no hubo respuesta por ningún lado. Una vez que todos tenían asignados una bandana, los profesores se situaron enfrente de la agrupación y aclararon sus gargantas. Tan solo uno de ellos empezó a dialogar en voz alta, con las manos recogidas en la espalda y la cabeza bien alta. Iba bien trajeado, perfumado y lucía un peinado bastante bañado en gomina hacia atrás, recogido con una curiosa coleta muy pequeña a la altura de la nuca. - Bien, chicos, os hemos traído aquí porque vamos a dar comienzo una de las pruebas anuales que realizaréis cada final de trimestre. La prueba consistirá en que asumiréis un papel gracias a esas bandanas: quien tenga en la mano una roja, hará de ghoul, mientras que la azul, representará que es un investigador. - Tomó aire y empezó a pasearse por delante de todos los alumnos, con una postura incorregible. - En ambos bandos, se os asignará una serie de compañeros en base a las notas que habéis estado sacando a lo largo de lo poco que llevamos en este año, puesto que así veríamos quiénes podrán ser compatibles en un futuro donde estéis graduados. El bando que consiga más bandanas del equipo contrario, será el ganador y la prueba no terminará hasta que uno de los equipos no tenga miembros activos. Quien acabe sin su bandana, será suspendido y tendrá que acudir a la academia en periodo festivo para recuperar a través de un examen teórico. ¿Alguna duda al respecto? - Varios alumnos levantaron la mano, en concreto uno preguntó cómo se podrían arrebatar las bandanas. - Se os proporcionará un armamento de práctica, cada uno deberá de escoger con qué se siente más cómodo y no podrá robar o utilizar armas de un compañero. Eso en el caso de los azules, los rojos no podrán tomar armas, pero ganaréis el derecho de arrebatar una bandana con tan solo tocar al enemigo. ¿Algo más?

Se resolvieron un par de cuestiones menores, hasta que el profesor se cansó de seguir respondiendo a preguntas obvias, pidiendo silencio y volviendo a juntarse con el resto del profesorado. Tras ello, el resto de maestros trajeron pesadas cajas donde había desde pistolas de paintball hasta katanas de madera procedentes de dojos que donaron parte de su material instructivo por la humanidad. No eran letales, mas podrían hacer bastante daño si se utilizaban con mala saña. Sato apreció que en su mano portaba una azul, por lo que tendría que escoger un arma. Él no era muy afán de la violencia, pero quería dedicarse a acabar con la vida de los seres llamados ghouls, por lo que no tuvo más opción que recoger una de las mismas. Se decantó por una bokken – la espada mencionada anteriormente – la cual la dejó enganchada en el cinturón que sujetaba su vaquero corto. - Si lo llego a saber, traigo ropa deportiva... - Murmuró, mientras que el profesor engominado estaba citando a los alumnos que irían en pareja. - Los siguientes... Tsukino Sato, estará a cargo de liderar junto a... Nana Ibara y Yuuichirou Hyakuya. Sato-san, diríjase hasta allí, ellas ya les está esperando. Buena suerte. - Le dedicó una sonrisa, a lo que el pelirrojo le respondió con un suspiro vago y a paso lento se dirigió hasta allí. Sabía quiénes eran ellas dos, pero no había hablado mucho ni tampoco les prestó atención, pues nunca le pidieron ayuda para los deberes. ¿Qué les esperaría a esos jóvenes en un examen tan peculiar?
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Re: Origins. [Priv. Nana - Yuuichirou] ~ Pasado.

Mensaje por Nana Aibara el Miér Jul 06, 2016 8:28 am

Hijos de puta...— El murmuro fue ahogado por el alboroto que provocaban los adolescentes, tanta alegría fastidiaba sobre manera a la joven que se encontraba aislada del mundo entero, con la mirada clavada en el paisaje que le ofrecía la ventana del asiento de la última fila, aquella que era conocida (de manera obligatoria) como el área de los mas problemáticos, escandalosos o peligrosos que habitaban aquel primer año de los CCG. Y la realidad, es que la muchacha se encontraba sentada en ese sitio por pura conveniencia, al fin de cuentas los asientos que correspondían a su lado se hallaban completamente vacíos, solo eran ocupados los delante de ella y los pobres estudiantes estaban sufriendo el continuo golpeteo que la muchacha provocaba. Si la veías detenidamente, no había ninguna razón para estar asustado de ella, presentaba una apariencia tierna con su cabello corto por encima de sus hombros, además de aquel simpático moño que parecían orejitas de algún inocente animal; vieras como la vieras, la adolescente no tenía razones para tener dos asientos vacíos a su costado. Al menos, claro, que hayas tenido la mala suerte de escuchar su lengua digna de serpiente y este mismo detalle la llevo a tener un apodo entre los estudiantes, Reitō con el significado de congelada, puesto que así la calificaban, como alguien congelada por dentro que solo expresaba malicia a su alrededor. No tenía buena reputación, y a ella no le importaba eso: no quería que la molestasen.

La expresión ausente continuo en ella, aún después de bajar del autobús, el golpe de calor del exterior fue suficiente para que hiciera una mueca, sin embargo estaba aliviada de llevar shorts y una remera con tirantes que le facilitaran la fortaleza al Verano, sabría muy bien que de no tener aquello puesto terminaría por sofocarse. Sintió como se rallaba algo en su interior cuando fueron ordenados a colocarse en una hilera que asemejaba a una fila india, esto no hizo mas que fastidiar aún más a la muchacha, que a cada segundo parecía mas exasperada que el anterior. Al menos, tuvo el consuelo de no sufrir tanto fastidio cuando llegaron a la "lujosa" cabaña que se hallaba en medio del campo, una mueca que asemejaba a una sonrisa fue formada en sus labios, sabría que podría disfrutar estando en la punta de la piscina alejada de medio mundo, bebiendo alguna bebida fresca y disfrutando de la música que tenía únicamente para sus oídos. Claramente que no sería tan sencillo como todos (incluida ella) deseaban. Todo lo contrario, le dieron unas bandas de colores en lugar de las llaves del recinto que le convendría a cada uno... Solo un gruñido por su parte, mientras daban toda la explicación de la actividad en cuestión.

A diferencia de los demás, ella no hizo ninguna pregunta, prosiguió a colocarse la banda azul amarrado a su short de manera estratégica para que no se le caiga pero tampoco se le pierda en el camino, mientras corría o simplemente cuando estaba escondida, comprobó el nudo antes de volver a dar su atención al "profesor" en el momento en que comentaba lo verdaderamente interesante: las armas. Saber que podría usarlas era suficiente para que una sonrisa se formara en sus labios, mas se extendió la mueca cuando observo QUIENES eran Ghouls y quienes CCG; el destino había querido que los mas odiosos para su persona estuvieran como los monstruos en vez de los salvadores que anhelaban ser en algún futuro.
Una vez finalizada la explicación, se acerco para adueñarse de una fina espada de madera, era sencilla de maniobrar y de utilizarla bien podría hacer caer a algún mimado, solo debía saber cuando atacar y ser mas rápida que ellos, después de todo era un toque y adiós, nos vemos en la mesa de exámen escrito. Realmente prefería evitar aquel malestar que significaba la prueba... Oh, ¿acasl no era un "Ghoul" la estudiante que había comenzado a llamar de mala manera a varios de sus compañeros? Definitivamente quería hacerla sufrir, si podía molestarla lo máximo posible antes de arrebatarle el pañuelo, serian puntos extra para su diversión.

Debe ser porque estaba maquinando diferentes estrategias que casi pasa por alto que la nombraron, por supuesto que miro al superior con los ojos entrecerrados, una molestia aún mas palpable en cuanto le respondió. —Es Aibara, ahorrese modificar mi apellido— El hombre no supo como reaccionar, por lo que prefirió ignorarla y seguir de largo a algo más importante. Permitiendo que la muchacha observe bien a quienes serian sus compañeros, ni siquiera les dirigió unas palabras, solamente los observo mientras alzaba una ceja. Quien los viera, no sabría que saldría de dicho grupito de novatos.
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Re: Origins. [Priv. Nana - Yuuichirou] ~ Pasado.

Mensaje por Yuuichirou Hyakuya el Sáb Jul 09, 2016 11:26 pm

Un nuevo bufido escapó de la boca de la chica de cabellos oscuros mientras apoyaba su mejilla en su mano mientras observaba hacia el paisaje. Su aburrimiento y molestia era palpable, tanto así que la gran mayoría de las personas dentro del vehículo intentaban no hacer nada que hiciera que aquello acumulado explotara, después de todo no era un secreto para nadie la explosiva personalidad de aquella chica que si bien en ocasiones parecía tener un rostro de ángel su carácter era como el de mil demonios, llegando al punto que muchos dudaban que pudiese estar tan controlada de no ser porque el tutor de la misma se encontraba en la institución, aquel hombre era el único que podía “domar a la bestia” en la que se convertía la susodicha en ocasiones. Pero… ¿Por qué estaba así? No había ningún aparente motivo… Claro, a excepción que ahora se encontraban en camino a un “campamento” para entrenar, lo cual desde su punto de vista era ridículo, ¡Ella se había entrenado con Guren! Aquellos que solo estaban allí aspirando simplemente de aburridos o porque no tenían nada mejor que hacer en un futuro no serían nada ante ella -O eso creía- A menos que se tratase de un examen escrito, en eso posiblemente sí podrían ganarle, y esa sola idea hizo que un gruñido escapase de su boca, alertando al pobre chico que tuvo que sentarse a su lado, que si bien en un inicio pensó que había tenido suerte ahora rezaba por llegar lo antes posible al lugar que debían puesto a que prácticamente sentía que su vida estaba en peligro por el claro estado de animo de la susodicha.

«Maldito Guren, le dije que odiaba esta clase de cosas y no duda en enviarme en una» Bueno, sabía que era una cosa obligatoria tomando en cuenta que se trataba de una alumna de la institución, pero… Y una mierda, para ser sincera a ella no le interesaba ni le interesarían las personas que estaban allí, ella tenía una meta y no descansaría hasta conseguirla, algo como “compañeros” y esa clase de cosas no eran para nada de su interés, matar Ghouls estaba en su lista de prioridades antes de cualquier otra cosa. Y de hecho posiblemente por lo mismo su tutor la había obligado a asistir, puesto a que si bien podía ejercer un poco de sus influencias quería que la menor aprendiese a trabajar con el resto, y no había dudado en decírselo cuando esta se lo había pedido, produciendo un desastre en la casa del mismo, hacer una mujer enojar nunca era bueno y aquello el hombre de ojos amatistas lo había aprendido a las malas ¿Quién lo había mandado a hacerse cargo de una niña con semejante carácter? Nadie, Yuuichirou era su responsabilidad porque él así lo había querido, ahora debía atenerse a las consecuencias de enfrentarse a su etapa de “adolescencia rebelde”.

«Joder, tendré que soportar a este grupo de idiotas por días» Suspiró pesadamente al tiempo que le subía al reproductor de música, el cual justamente se encontraba reproduciendo una de sus canciones favoritas: Bat Country de Avenged Sevenfold, la cual era perfecta para sacarla de aquel lugar y “relajarla” aunque… ¿Quién se relajaría con semejante canción? Posiblemente solo ella, pero bueno, no había nada que hacer al respecto, a ella le apasionaba esa clase de música tanto como a su tutor, el cual posiblemente había tenido un poco de influencia en este gusto, aunque de por si la chica mostraba un gusto por el rock más que por cualquier otro tipo de música.

—No one can save me and you know I don't want the attention.— Tarareó por lo bajo junto con la canción, sin desviar la vista de la ventana mientras se aferraba un poco a la falda que llevaba, era en ocasiones como esas en las cuales tenía el suficiente tiempo para pensar cosas demás, entre ellas su pasado y de cierta forma le desagradaba, no el recuerdo de su familia del orfanato, sino más bien la impotencia de no haber sido capaz de salvarlos a todos ellos, a pesar de los años aún era una herida abierta que posiblemente tardaría mucho tiempo en cerrar por completo «Esto es ridículo» Bufó antes de revolver sus propios cabellos. Solo quería llegar pronto y que el tiempo pasase lo suficientemente rápido como para no tener que seguir soportando a ese grupo de ineptos que claramente no les interesaba y simplemente vivir de la caza de aquellos seres que le habían arrebatado todo lo que una vez había dicho amar.

Cerró los ojos por un momento justamente para escuchar que habían llegado al lugar indicado y aquello fue suficiente como para que abandonara el lugar sin sacarse los audífonos, no quería tener que escuchar el cuchicheo y la euforia de algunos por el lugar tan “maravilloso” en el que se encontraba, pero ella no se dejaba engañar puesto a que tenía una certeza que posiblemente nadie más tenía «Si Guren me envió esto será como un infierno en tierra» Sonrío levemente de lado ante la idea, saltando de la puerta del bus sin importarle el hecho de que se pudiese ver bajo aquella falda que estaba ocupando, puesto a que si bien parecía bastante “casual” ella traía calzas debajo al igual que sobre aquella camiseta de pabilo poseía una chaqueta, haciendo que estuviese lo suficientemente cómoda como para hacer lo que quisiese, después de todo para alguien como la Hyakuya la comodidad era lo primero.

Camino para recoger su maleta y se dirigió con el resto del grupo para escuchar las indicaciones de los hombres, claro que primero recibió una banda que hizo que sus ojos brillasen como los de una niña pequeña, porque si, le había tocado su color favorito, azul. «¿Y ahora qué?» Alzó la vista al escuchar la indicación, rodando los ojos, todo era bastante obvio desde su punto de vista, tanto que era ridículo por lo mismo ignoro la mayoría para amarrar su cabello con la misma banda, pero hubo algo en especial que hizo que la chica abriese los ojos entre sorprendida y con temor, joder, si bien antes no estaba del todo interesada en la actividad que se iba a desarrollar, ahora estaba completamente determinada a ganar, lo era todo o nada, pues de no lograrlo… tendría que acudir a la academia en periodo festivo para recuperar a través de un examen teórico.

Examen teórico.

Era lo peor que había escuchado en su vida y por lo mismo hizo una mueca, le importaba una mierda quienes fueran sus compañeros, ella no suspendería, no perdería y por sobre todo… No rendiría un examen teórico, eso sería una mierda. Y con eso en la cabeza ignoro todo lo que el resto hablaba, a excepción de cosas fundamentales como las armas, era claro que ella elegiría una katana, la habían entrenado para esa clase de armas y no era idiota, usaría todo lo que pudiese usar a su favor con tal de no tener que rendir ese examen. En cuanto escucho su nombre salió de sus pensamientos para escuchar hacia donde debía dirigirse, encontrándose con una chica extremadamente rara y un chico de cabellos rojizos con un poco de masa corporal extra…. Ambos le sonaban bastante ¿Pero por qué?

—Oh, son la chica problemas y el niño utilizado por el resto...— Había sido un mero murmuró para sí misma pero posiblemente el otro par no había tenido problemas en escucharla, puesto a que ya se encontraban reunido ¿Cómo terminaría el encuentro? No tenía ni la más mínima idea, pero posiblemente aquellas primeras palabras que había soltado sin pensar llevarían a aquel grupo por un mal primer inicio, de hecho, se podría decir que ese sería un pésimo inicio para lo que se convertirían en un futuro.
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Re: Origins. [Priv. Nana - Yuuichirou] ~ Pasado.

Mensaje por Tsukino Sato el Lun Jul 25, 2016 7:38 pm

Yolo!

A medida que se fue acercando hasta la primera de sus compañeras nombradas, la expresión de Sato iba cambiando a cada segundo que pasaba, de mal en peor claro está. No las había reconocido del todo, pero no le faltó tiempo para saber que le había tocado con las dos chicas más... extrañas, de la clase. Por decirlo de alguna manera. Nana Aibara, aquella mujer que se la pasaba gritando al resto de sus compañeros, dormida en clase o en alguna que otra disputa... a pesar de su cuidado cuerpo y hermoso cabello, algo que por aquel entonces el pelirrojo... era corto de luces, resumiendo de forma clara. No entendía cómo una mujer de dichos atributos y aspecto “dulce” llegaba a ser tan desagradable. Pasando a la siguiente, era otra chica de las que tendría que tener cuidado, pues siempre debía de acudir un profesor en específico a detenerla... o quedaría otra clase destrozada por un simple enojo, o incluso antojos espontáneos. Se detuvo a mitad de camino, con un escalofrío recorriendo toda su espalda y sintiendo cómo el sudor se expandía por las axilas. La voz de Yuuichirou con la advertencia le hizo casi tambalearse. - M-Mi nombre... etto... es S-S-S-S-Sato. - Hizo una reverencia, de donde se pudo apreciar perfectamente el crujir de su espalda.

Se acomodó la espada de madera y no apartó su mano zurda del mango, ya que así se sentiría más seguro teniendo que soportar a dos chicas de esa clase con un tipo tan neutral como Tsukino. - C-Creo que es m-mejor que intentemos llevarnos bien... ¿No les parece? - Cerró los ojos mientras que sonreía y alzaba las manos en alto, como si estuviese pidiendo la paz entre el grupo que se había formado. - C-Como líder de equipo, e-estoy seguro de que... ganaremos. Sí, eso. ¡Ganaremos! - No parecía muy seguro de sí mismo, pues incluso el sudor era palpable en su camisa por debajo de los brazos. - Chicos, tienen diez minutos para prepararse y diseñar estrategias. - Habló de nuevo el profesor, esta vez usando un megáfono para mayor comodidad y no alzar demasiado la voz. - Primero reuniremos al equipo Rojo para que se distribuyan por la zona. Después, el equipo Azul tendrá que darles caza y así asegurar a la humanidad. Si se logra descalificar un equipo entero tras haber pasado cuatro horas, todos los alumnos estaréis automáticamente suspensos. Así que... ¡Esforzaos si no queréis verme la cara en vacaciones! - Hubo alguna que otra risa esporádica, pero nada que no durase demasiado. Si antes el único chico del equipo estaba nervioso, ahora estaba a punto de hacérselo encima.

Una vez que todas las presentaciones y la primera ronda de diálogos terminó, el chico acabó acercándose un poco más a quienes serían sus compañeras de escuadrón; y mientras esperaban a que el profesor les reuniese a todos, Sato estaba maquinando en su mente lo mejor que podía cualquier tipo de plan que pudiese ayudar a su equipo a hacerse con la victoria. - V-Veamos... si nos han puesto juntos, es que compartimos las mismas calificaciones... así que eso significa que... - soy mediocre, fue lo que estuvo a punto de decir, pero se lo reservó ya que sería similar a sentenciar su muerte por una paliza brutal entre las dos. - No importa... lo mejor es depender de vuestras cualidades físicas... como pueden ver, no soy bastante bueno en ese campo... - Se llevó la mano derecha por detrás de la cabeza, rascándose y dejando visible aquella mancha de sudor de su axila. Nunca se había visto tan nervioso en su vida, algo que resultaba cuanto menos curioso. - Puede sonar bizarro, pero podría ser el cebo de nuestros enemigos. Tomaría el papel de presa fácil y vosotras saltaríais sobre el tipo que quisiera golpearme... o tal vez formar un triángulo cubriéndonos las espaldas y avanzar con seguridad sobre el terreno de batalla sin dejar ningún flanco abierto. O podríamos ir en una única fila e ir rastreando por los bordes del lugar e ir cerrando el círculo que formaríamos con nuestro avance, peinando la zona y acabando con quienes nos encontráramos en nuestro camino. ¡O abalanzarnos sobre ellos golpeándoles en la cabeza! ¡O tal vez...! - Reflexionó, ya que se estaba sobrepasando con la lluvia de ideas que le venían a su mente, pues dejó de pensar para sí mismo para hacerlo en voz alta. Pasase lo que pasase, aquel equipo era de lo más extraño y el pobre del joven no hacía más que meter la pata. O eso era lo que pensaba.

- ¡Escuadrones del equipo Azul! ¡Forman filas delante de mí! - Pitó un silbato que retumbó en los tímpanos de todos los presentes durante un par de minutos, donde los estudiantes le hacían caso y se posicionaban junto a sus compañeros escogidos. Había gente con toda clase de armamento, realmente daba la sensación de encontrarse en una batalla campal por así decirlo. El único chico del escuadrón se llevó las manos a la espalda, intentando tomar una postura correcta y sosegada, pero sus brazos temblaban al igual que sus piernas. Entrecerró sus ojos y dejó salir todo el aire, para luego volver a tomarlo y abrir de par en par su visión, adquiriendo una nueva mentalidad: matar o morir. - Tres... dos... uno... - Hizo la cuenta atrás en voz alta e inició el examen práctico que tanto miedo, pero a la vez diversión, infundía en los estudiantes que serían futuros investigadores por el bien de la humanidad. La gente salió a correr sin meditar en las consecuencias, pues primero habría que estudiar bien el lugar donde se encontraban para evitarse problemas más tarde. El pelirrojo se giró lentamente, desenfundando su bokken con suavidad y pegando lo sobrante del mango en su antebrazo derecho, alineando de forma perpendicular lo que sería la hoja de la misma con el suelo. A partir de unos cuantos metros desde los bordes de las piscinas, se extendía un bosque hasta donde la vista alcanzase. Ahí es donde debían de empezar a moverse. - Cuento con ustedes dos. Yuuichirou-sama, Aibara-sama. - Les habló de soslayo, mas ahora parecía ser una persona totalmente diferente a la que se había mostrado ante ellas.
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